OBSERVACIONES SOBRE LA INFIDELIDAD
Rómulo Lander, Psicoanalista (Caracas, Venezuela)
1. En la exploración de este tema es necesario hacerlo desde un espacio que esté más allá de las limitaciones impuestas por la moral. Solo abriendo este espacio es que podremos explorar los posibles significados y las diversas necesidades del sujeto, ya sea este hombre o mujer, para establecer estos amoríos infieles que a veces resultan necesarios y otras veces inevitables en la vida de pareja, pero siempre difíciles y complicados. En la discusión hemos encontrado que es posible hablar de una ética de la infidelidad, en la cual el sujeto infiel tiene sus razones para no padecer de sentimientos de culpabilidad. En esos casos sus razones concientes e inconscientes para realizar el acto de la infidelidad son armónicas con sus ideales particulares.
Usualmente la presencia de la infidelidad va a generar una serie de conflictos individuales y de pareja que a veces son muy dolorosos y se acompañan ocasionalmente de efectos que podríamos llamar traumáticos. Según los ideales de fidelidad que el sujeto tenga, la experiencia de ser la parte ‘engañada’ en la pareja lleva a cuestionar la sinceridad del amor ofrecido por el otro infiel. A veces la infidelidad empeora la calidad de la relación al introducirse el sentimiento de ser engañada y rechazado o rechazada. Pero otras veces es posible que posterior al acto de infidelidad se pueda reconstruir una relación sincera en la vida de pareja que muchas veces actualiza y mejora la calidad de la relación y de la vida matrimonial. Así un acto infiel puede tener al final algún beneficio.
2. Los ideales de pareja que el sujeto va a tener se van a explicar por la fuerza de las tradiciones y costumbres que existen en esa particular familia durante la temprana infancia del sujeto. Hoy día estos ideales familiares y sociales incluyen: primero, el matrimonio por razones de amor y segundo, la absoluta exclusividad con compromiso de fidelidad del vínculo matrimonial o de cualquier otro compromiso amoroso.
Así queda establecido según estos valores sociales que ser infiel es engañar a la pareja. Ser infiel es inaceptable como ideal social. Además es un delito conyugal y significa estar incurso en adulterio. Ser adúltero es algo sancionado severamente por la sociedad en su vertiente jurídica y religiosa. Es algo tan grave que es considerado causal de separación y divorcio, causa de sufrimiento y destrucción de la armonía conyugal. Sin embargo a pesar de todo esto, la infidelidad es algo que ocurre todos los días en la mayoría de las parejas (mas de la mitad de ellas). Tanto en hombres como en mujeres: ¿Por qué es esto así? ¿Por qué es tan difícil mantener la fidelidad?
3. Definir la infidelidad en la pareja no es un asunto fácil, ni todos están de acuerdo con el mismo criterio. Recordemos aquella enseñanza de infancia, con lo cual no todos están de acuerdo: de ‘faltar en pensamiento, palabra y obra’. O solo es relevante la falta en ‘obra’ es decir en acto. Una forma práctica de acceder al concepto de infidelidad es por oposición al concepto de fidelidad.
El orden social establecido en nuestra cultura occidental se fundamenta en un sistema de principios que originalmente prohíben el incesto y el parricidio. De ahí en adelante los grupos sociales se organizan en sistemas más complejos. Un principio establecido en el orden jurídico y en el religioso consiste en la obligatoriedad de ofrecer y cumplir el convenio de fidelidad y exclusividad conyugal.
La fidelidad se instala como una necesidad y un baluarte social. En consecuencia la infidelidad y su denominación legal: el adulterio, es un delito. En este contexto el adulterio se considera presente cuando se comprueba la realización (consumación) del ‘acto sexual’ con otra persona ajena a la pareja.
4. ¿Por qué la fidelidad es una necesidad y un baluarte social? Encuentro dos respuestas posibles. Una del orden social cultural y otra del orden psicoanalítico. (a) Primero la del orden cultural: la fidelidad sobretodo de la mujer, garantiza la legitimidad de la prole y la legitimidad de su futura recepción de los bienes familiares. Es decir el patrimonio familiar va a pasar a las manos de los hijos legítimos. Recordemos aquello de ‘sangre de mi sangre’. Esta es una razón social de importancia ya que la fidelidad de ambos cónyuges: va a garantizar el traspaso de los bienes familiares a la descendencia legítima. (b) Segundo, la visión del psicoanálisis: el motivo para la unión de pareja hombre/mujer u otras variaciones de formación de parejas, como son las parejas homosexuales o bisexuales, pueden tener dos orígenes: una de conveniencia y otra por amor. Ambas aceptables, frecuentes y socialmente legítimas.
En la época romana el vínculo por amor era considerado enfermizo, débil y plebeyo. Lo apropiado y honorable en esa época era organizar el matrimonio por razones de conveniencia. Hoy en día las cosas son diferentes e inversas. Predomina el concepto valorado del matrimonio por amor.
Examinemos algunos aspectos de este vínculo por amor. El vínculo de amor empuja a ambos miembros de la pareja a un vínculo de apego intenso, en donde el uno considera al otro, como de su propiedad. Esta particular relación de objeto nos explica muchas cosas. Primero el juramento de ‘amor eterno’ que se hace uno a otro. Segundo explica el dicho de ‘hasta que la muerte nos separe’ donde se muestra el deseo sincero de un vínculo para toda la vida. Esta particular relación de objeto amoroso donde predomina el apego y la simbiosis, nos explica la exigencia de exclusividad en el vínculo: cada uno es dueño del otro y de su cuerpo en forma exclusiva. También nos explica el sufrimiento y el ficticio (ilusorio) sentimiento de humillación, ante la idea de sentirse traicionada/o por la presencia del hecho infiel. Esto da cuenta de la frecuente respuesta de violencia y celos ante la amenaza de pérdida de la exclusividad, al no admitir un tercero en la relación.
5. El misterioso significado del acto infiel. La primera pregunta que surge se refiere a si es considerado socialmente ‘igual de grave’ la infidelidad en el hombre y en la mujer. La voz popular nos dice que es mucho más grave la infidelidad en la mujer, que en el hombre. ¿Por qué será esto así? Para entender este alegato es necesario considerar las diferencias entre la entrega amorosa y sexual en los hombres y en las mujeres. Es decir las diferencias de entrega que aparece en ambos géneros.
El amor nos habla de una pasión, de algo involuntario e intenso. El acto sexual nos habla del deseo. (a) En la mujer generalmente ambos aspectos están unidos: el amor y el deseo. Una mujer femenina necesita de un vínculo previo de amor para lograr una entrega sexual exitosa orgásmica. (b) En el hombre ambas variables del amor y el deseo sexual, circulan por separado. Un hombre masculino puede tener un acto sexual sin necesidad de establecer previamente un vínculo amoroso. Es posible que no sepa ni el nombre de la mujer con quien tiene relaciones sexuales en ese momento. Por esta razón el común social considera la infidelidad del hombre como ‘algo sin importancia’. Una cana al aire.
La mujer es capaz de perdonar al hombre su acto infiel, siempre y cuando no muestre amor por el objeto del deseo. La mujer pregunta al hombre, si él la besó en la boca, como testimonio de una prueba de amor. O le pregunta directamente si siente amor por la otra mujer. Existen hombres femeninos en los cual este axioma del amor y el deseo sexual circulando por separado, no aplica y requieren de un vínculo amoroso previo al acto sexual. Igual existen mujeres masculinas en las cuales este axioma si aplica y pueden tener un acto sexual, sin estar para nada enamoradas de ese hombre o de esa mujer. Por lo tanto, la importancia del acto infiel varía según la estructura de género inconsciente de cada sujeto.
6. ¿Es posible amar a varios personas a la vez? ¿Se puede amar verdaderamente a dos o más personas a la vez? La experiencia clínica me ha enseñado que esto, si es posible.
Una vez establecida la relación pasional amorosa con el primer objeto con el cual se ha establecido una relación de pareja estable, puede aparecer un segundo objeto que también puede provocar una relación de pasión. Al no desprenderse del primer objeto, se establece una doble vida, que va a durar secreta, hasta tanto esta sea descubierta. Al descubrirse la doble vida, aparece una crisis en ambas vidas. Una de las dos va ser interrumpida o se establece un convenio de matrimonio abierto. Este tipo de vínculo con una doble vida organizada a la manera de una bigamia, es más común de lo que se conoce o acepta socialmente. Los hombres pueden tener dos hogares en dos ciudades cercanas y lo mantienen por muchos años. A veces con dos familias. No es algo extraño, ni tan raro.
7. Lo más común es la presencia del acto infiel en hombres y en mujeres que se realizan en el puro registro del deseo y en donde no hay un vínculo amoroso, ni de compromiso futuro. A veces se trata de un sexo anónimo realizado con prostitutas o prostitutos que son elegantes y hábiles en la entrega de sus servicios.
Son encuentros sexuales ocasionales que ocurren a pesar de que el vínculo sexual conyugal sea muy satisfactorio. Aunque a veces el vínculo sexual conyugal es insatisfactorio o ausente. La razón para estas infidelidades no es necesariamente la pobreza de ese vínculo sexual conyugal, tal como lo planteaba Freud, cuando nos hablaba de la dicotomía entre ‘la esposa pura, virgen que limita la riqueza y la variación sexual’ y la ‘prostituta impura, abierta a nuevas y atrevidas exploraciones sexuales’. A veces esta dicotomía o escisión se encuentra en la experiencia clínica, pero la mayoría de los casos que observo hoy en día obedecen a otra lógica. He encontrado con frecuencia que existe una imperativa necesidad de afirmar el triunfo de la conquista sexual. Algo que no necesariamente implica al amor y es algo puntual y pasajero. A veces hombres y mujeres por igual, ni siquiera conocen los nombres verdaderos de sus parejas sexuales ocasionales.
8. Pero también existe la figura del amante, lo cual significa que existe un vínculo amoroso además del vínculo erótico sexual. Esto abre la posibilidad de amar a dos o tres sujetos a la vez. ¿Por que razón puede ocurrir la presencia de dos o tres vínculos amorosos sinceros y simultáneos?
He encontrado que la ‘exclusividad conyugal’ en el vínculo amoroso sincero, crea e introduce dentro del matrimonio, una variable de ‘compromiso y entrega’ a una mujer o a un hombre. Esa mujer u hombre es el objeto del amor y la ‘entrega exclusiva’ no debería ser un problema. Sin embargo en el hombre, más frecuente que el caso de la mujer, resiste a esta entrega exclusiva, ya que la teme.
Teme quedar atrapado o teme perder su libertad sexual que lo afirma como hombre. Sin embargo, ama a su pareja y tiene muy buen sexo con ella, o con él si es el caso de la mujer infiel. El temor y la resistencia a la entrega conyugal (el darse al otro) empujan al sujeto a un segundo y a un tercer amor simultáneo. Aparece así la doble vida y la triple vida amorosa, todas sinceras.
9. También se podrá examinar la presencia del doble Standard: precisamente lo que puntualmente define la ‘Teoría del Machismo’ en hombres y mujeres. El doble Standard o machismo del hombre en las exigencias cotidianas permite al hombre lo que niega a la mujer y viceversa en el caso de las mujeres machistas. El problema de la infidelidad en este caso del machismo (del hombre o de la mujer) se maneja como un derecho a ser infiel impuesto autoritariamente. Un abuso del poder que puede ser ejercido por el hombre machista o por la mujer machista.
10. Esto abuso de poder nos abre al problema de la sumisión de la mujer al hombre o viceversa. La más común es la sumisión de la mujer a su hombre: por miedo a la pérdida de la estabilidad y pérdida del prestigio social de tener pareja, miedo a la pérdida de la pertenencia a la familia y a la posible pérdida de los hijos. Miedo a la pérdida de la posición social y miedo a la pérdida del bienestar económico. Estos temores y la presencia de ciertos rasgos de personalidad masoquista explican la extrema sumisión que aparece en ciertas parejas, encarnada en la figura de la mujer y a veces del hombre.
11. Es necesario antes de terminar incluir en estas observaciones, la infidelidad que ocurre en el caso de hombres casados neuróticos con rasgos perversos y que requieren de un partenier especializado en algún tipo de acto perverso. Me refiero al intenso erotismo que aparece en escenas especializadas de tipo masoquistas o sadistas. O el intenso erotismo que aparece cuando hombres heterosexuales casados contratan prostitutos trasvestis para realizar intensos actos sexuales realizados con una bella mujer con pene. Esta sexualidad pasa a ser doblemente secreta, uno por la infidelidad y otra por la naturaleza extraña del acto sexual.
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