Amores por Internet

Si en mi casuística personal conozco por lo menos 4 parejas actualmente casadas que se han conocido por Internet, es porque no es un fenómeno infrecuente. Frecuente es también que el resultado no sea bueno. Los amores por Internet, ¿En qué se diferencian y en qué se parecen a los más tradicionales amores por vía del conocimiento cara a cara?

Mi tesis es que es más el parecido que la diferencia. Pero vayamos paso a paso. Revisemos algunos puntos que creo son nodales en la historia de una relación amorosa:

1.- El proceso de encuentro y las primeras fases de la relación. De qué nos enamoramos. Creo no equivocarme si digo que el proceso de enamoramiento encierra muchos misterios. Terminamos no sabiendo por qué nos enamoramos de una persona o por qué no nos enamoramos de otra. Si hacemos un gran esfuerzo podemos llegar a identificar las cosas que más nos gustan y las que no, y sin embargo esto no nos explica el fenómeno. Sostengo que nos enamoramos de un algo que está grabado en nuestra más remota memoria corporal y que la persona en cuestión nos lo despierta, un olor, una manera de caminar, un tono de voz, un color de ojos, un guiño, un complejo de conductas e ideas. Este algo que encontramos en el otro y que nos despierta lo propio suele estar oculto y velado por todo un cortejo de características utilizadas para seducirnos, creemos enamorarnos de estas características cuando en realidad el misterio está en otro rincón.

Creo que el fenómeno del enamoramiento por Internet incide precisamente en este algo oculto y velado. La información que obtengo del otro viene de por si ya oculta, limitada, no puedo ver del todo, no puedo oler, no puedo palpar; otras características son exacerbadas, la capacidad de expresión es máxima. Este lado oculto despierta la imaginación, nos hace adivinar, tendemos a completar la poca información que se nos ofrece con las propias vivencias y expectativas, tomamos una especie de caricatura del otro que nos es ofrecida y nosotros la moldeamos con nuestras propias necesidades. Nada distinto de lo que pasa en los otros procesos de enamoramiento más convencionales, también signados por la ilusión, sólo que por internet, a mi juicio está exacerbado, magnificado en potencia. Esta vía más expedita a la imaginación puede acelerar cualquier proceso, tanto el de enamoramiento como el del cierre de puertas al mismo.
Como observan, estoy dejando de lado las posibilidades de engaño, que son posibles en amores por Internet y por vía directa también, sólo que en los primeros hay más ocasión para el engaño cuando éste es deliberado. Un poco de engaño sin intención es inevitable, repito que el proceso de enamoramiento conlleva una buena dosis de imaginación y fantasía en ambos miembros de la pareja. 

2.- La convivencia.
El transcurrir del tiempo luego de esta primera fase también pertenece a dos órdenes diferentes. En esta fase se va contrastando la imagen formada, fantaseada, con la realidad que se va viviendo junto a esa persona, ya sea en persona luego de conocerse cara a cara o mientras el proceso siga dándose por Internet. Sobre todo en esta fase es que sostengo que son más los parecidos que las diferencias.

Por cierto que el encuentro cara a cara no deja de despertar ciertas curiosidades, pero creo que no es lo que marcará la diferencia. Este primer encuentro seguirá estando en la mayoría de los casos enmascarado en gran parte por la ilusión. Es después, con la confrontación con la realidad, que cada sujeto podrá irse construyendo una imagen cada vez más real de su compañero y del tipo de relación que se podrá construir entre ambos. Esta fase es muy parecida en ambos tipos de amores, por Internet y por la vía convencional. La diferencia está en el contraste entre la ilusión, la imaginación previa, y la convivencia real.

He hablado de forma muy general. Creo que no es necesario decir que todo esto estará matizado por las características de personalidad de cada miembro de la pareja.

María Adela Alvarado
 

2 Responses to “Amores por Internet”

  1. victoramf Says:

    Efectivamente, recientes estudios indican que la persona de la que uno se enamora de un recuerdo, aunque los especialistas que intervinieron en el estudio aun o se ponen de acuerdo en si el recuerdo es atávico (viene grabado en nuestra memoria como especie, similar a la risa) o pertenece a recuerdos de nuestra niñez. Los que sostienen el primer punto se basan en que diferentes razas a lo largo de la historia han hecho motivo de veneración los atributos más deseables para la supervivencia como especie (caderas y busto grande en el caso de las mujeres, pecho ancho y extremidades musculosas en el caso de los varones), mientras que los que sostienen el segundo punto de vista se basan en que las diferentes culturas tienen características distintas como motivo de apreciación, dando como consecuencia que las mujeres de una región en especial comparten características comunes, esto, desde mi punto de vista, es dado por las características implantadas durante la crianza/educación, es por eso que la sabiduría popular dice que siempre buscamos características afines a nuestro progenitor cuando seleccionamos una pareja (del padre en el caso de las mujeres y de la madre en el caso de los hombres), lo que a su vez a dado a innumerables teorías, la más famosa es el complejo de Edipo.
    Sea cual fuera el origen de la característica deseada, es indudable que la pareja debe de estimularla (o despertarla, según tu exposición).

    Por otro lado, la razón primaría de nuestra existencia es la supervivencia y la de perpetración, o dicho de una manera más coloquial, vivir y reproducir. Lo que provoca que, después de satisfacer nuestra primera necesidad (vivir) de la manera más común: alimentándonos, busquemos satisfacer la segunda, propalar nuestros genes, perpetuar la especie, por lo que tendemos a buscar satisfactores que enmascaran o sustituyen esa característica que mencionaba en la parte superior, en Internet, al no contar para una evaluación más que la forma de escribir y redactar (lo que nos hace asignarle un valor de ‘conocimiento’ o ‘educación’ a nuestro corresponsal) tendemos naturalmente a asignarle una característica física, generalmente belleza. La literatura se encuentra plagada de ese tipo de relaciones, baste recordar a la Marianela de Galdos o al gascón de Cirano de Bergerac, y como esos son ejemplos a seguir, o por lo menos eso es lo que n os han tratado de trasmitir nuestros educadores, tendemos a emular esos ‘amores trágicos’ y enamorarnos de la imagen idealizada que nos trasmite nuestro interlocutor, o por lo menos eso creemos.

    Pero eso no es un fenómeno que se atribuya exclusivamente a Internet, es bastante más común y antiguo de lo que la mayoría pensamos. Cuenta la leyenda familiar que una tía abuela (que sería tatarabuela, porque la hemos trasmitido como “Yo tuve una tía abuela…” y eso lo decía mi bisabuela) se enamoró de un corresponsal de negocios de su padre, empezaron a escribirse, mi pariente para practicar el francés, y el otro estaba convaleciente y accedió al intercambio epistolar para distraerse. Para no hacer una novela, el intercambio continuó a lo largo de 19 años y llegaron incluso a intercambiar votos (lo que eso quiera decir) de fidelidad y amor eterno (en ese orden, primero se juraron ser fieles y después a continuar enamorados, cosas de ese tiempo, supongo) y cuando por fin se conocieron, a los 10 días mi tía se convertía en postulante en un convento (la leyenda no dice lo sucedido con él, pero si era conocido del padre de la muchacha no debe haber tenido una juventud muy rozagante, y menos después de 19 años de intercambio epistolar).

    Sin embargo, quizá no recuerden una asociación de amigos por correspondencia, creo que se llamaba pen-pal y te inscribías por medio de un formulario donde te preguntaban tus datos (nombre, dirección, edad, sexo, etc.), tus aficiones, idiomas, nivel educativo, etc. y te enviaban un directorio de personas afines a ti y a partir de ese momento empezabas a recibir cartas, así como e enviarlas a las personas del directorio. Ese tipo de asociaciones fueron desplazadas por los grupos en Internet y los chats. Pero en los 70’s estaban en pleno apogeo, un vecino conoció así a su esposa, llevan treinta años casados y aun continúan juntos. Por esa misma época mi primo se casó con su novia de la primaría (más de 25 años de novios) y se andaban divorciando al año, su hermano embarazó a una chica en una fiesta, se casó con ella para ‘lavar el honor’ (extraño detergente, pero no me toca a mi juzgar eso) y son unas de las parejas con la relación marital más firme que conozco. Eso me ha enseñado que el tiempo de conocerse en realidad no es tan importante como las ganas que tenga cada uno por sacar adelante la relación, si se conocieron por medio de Internet, o en una cita a ciegas (como es mi caso).

    Yo siempre he atribuido la buena relación que tengo con mi esposa a que cuando nos conocimos no tratamos de impresionarnos, yo le presenté un amigo a una amiga y esta amiga llevó a una amiga para que pudiéramos salir los cuatro ese día y no hiciera un mal tercio, de hecho, la mayoría de las relaciones duraderas que conozco están basadas en una sinceridad que duele, las únicas mentiras que se admiten son las sociales, y hasta eso, pocas.

  2. latinsky Says:

    El amor por internet si existe!!!

    Hace unos meses conocí por internet al hombre más maravilloso que haya podido conocer en toda mi vida (él es y vive en otro país), se los digo con toda seguridad porque anteriormente tuve varias relaciones personalmente y ninguna fué tan fuerte como la que viví con mi príncipe, tuvimos una relación hermosa por internet de 5 meses, pero lamentablemente no se llegó a concretar y les cuento porque….

    Todo empezó cuando inicié una página de internet (de esas donde conoces gente y pones tu nick y tus datos), donde no creí necesario poner mis propias fotos ni datos reales porque mi intención solo fué conocer amigos de todas partes y conversar e intercambiar ideas, costumbres, etc. (en verdad les digo que no busqué enamorarme por razones personales que en ese momento estaba pasando).

    Luego de haber hecho amigos de diferentes partes del mundo, conocí a uno muy especial, que desde que lo trate me gustó su forma de ser, y poco a poco sin darme cuenta con el trato diario y conociéndolo más a fondo me fuí enamorando de él y estoy segura que él de mi…..
    Pero el problema surgió luego por mi culpa, ya que él fué muy sincero conmigo en todo desde el inicio, pero yo tenía mucho miedo decirle que yo no era la de las fotos y además que los datos que puse en esa página no eran los míos (nombre, edad, fechas, etc) apesar que él me dió muchas oportunidades para ser sincera con él, pero mi temor a perderlo fue mas grande que todo.

    Luego de 5 meses de intenso amor, ambos nos moríamos por conocernos personalmente, primero pensé en que el llegando a mi país yo le diría la verdad y seguro el me perdonaría, pero luego analicé bien las cosas, y razone que tal vez ocultarle todo hasta el final hubiese sido peor, ya que la desilución hubiese sido mayor, por eso decidí decirle la verdad y no saben como me dolió por tantas razones, por decepcionarlo, por mentirle, pero sobre todo porque el no me perdonó, me borró del msn y no creyó nada de la explicación que le dí, desde luego que me lo merecía, pero luego de esa vez, después de varios días, intente varias veces por mails, pidiendolé que me de otra oportunidad para demostrarle que en verdad lo amaba, pero él me contestó diciendome que no sabía nada de mí, ni quien era yo en verdad, entonces le contesté enviandole otro mail con mis datos reales y fotos mías verdaderas, pero él ya no me volvió a responder, apesar que le pregunté si recibió mi mail y si sentía lo mismo por mí…..entonces comprendí que no podía seguir insistiendo con él, si ya quizás el ya no me queria igual, o era que ya no le gustaba, o que talvez nunca iba poder perdonarme (en realidad nunca supe la verdadera razón).

    Bueno, ahora después que han pasado algunos meses de todo ello, comprendí que no podía aferrarme a un amor que ya no podía ser, mas aún si él no me había dado ninguna esperanza….y aunque ahora trato de hacer mi vida normal, siempre tengo la nostalgia de no haber hecho realidad ese gran amor, y sé que siempre lo amaré, apesar de todo, porque la escencia de las flores siempre perdurará entre ambos.

    Hace poco leí por primera vez varias historias de amores por internet, y les aseguro que ningún caso fue ni siquiera similar al mío, yo soy una chica con el autoestima alto, y el amor que sentí y siento por él no es fantasía, ni ilusión, ni tampoco lo idealice como algunos cuentan de sus experiencias, lo mío fue real, profundo, único, yo me enamoré del alma de mi principe, de su interior, no de sus fotos o de las palabras lindas que me escribió o de lo que me dijo por teléfono, que lógicamente si las hubo y ayudan, pero no son suficientes para enamorarse en verdad de alguien….. y tampoco es necesario tener contacto físico, aveces escucho de muchos decir que tubieron un “bacilón” con alguien, solo por atracción, eso si es contacto físico y acaso se enamoraron de ese bacilón ?

    “Las cosas mas lindas del mundo no pueden verser ni tocarse, pero se sienten en el corazón”…..

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